martes, 5 de junio de 2007


200298

Grita! por favor grita sin descanso hasta apagar esta necesidad que te consume y que te acaba día con día; grita al aire, al agua, a la luz, al dolor, para que se lleve de tí esta triste melancolía.

Minn en su mente, pensaba en ello - ¡Grita! por favor grita sin descanso hasta apagar ésta necesidad que te consume y que te acaba día con día; grita al aire, a la luz, al dolor, para que se lleve de tí esta triste melancolía- y cantando al son de la caída del agua en la tarja, tomó sus pinzas favoritas que de un tajo le arrancaron la lengüa y dijo mientras la hechaba en aceite de ajo que a ella tanto le gustaba, ¿vés? ¡te dije que gritaras!

La piedra

Y entonces las pinches serpientes mordieron a la piedra,
¡piedra mala!¡piedra sucia! ¡piedra inerte!¡piedra manipuladora!... sus venenos escurrían entre los orificios de silicato, yeso y arcilla que piedra, que la maldita piedra tenía!.
La piedra, inmune al dolor,miraba llegar una y otra vez los colmillos venenosos de las serpientes, de las pinches serpientes, ah! que pinches serpientes aquellas!.
Después de un rato, cansadas de tanto morder, las serpientes cuchichearon... si, en serio!!! porque las serpientes platican antes de bañarse y después de hacerlo (así cuentan los antígüos)...¡pinche piedra, piedra pinche!... y las serpientes se fueron de ahí.